Para seguir con el tema de las pseudo-ciencias que tanto nos gustan en este país, hoy me encontré en La Nación esta noticia acerca de un medicamento que apareció en Facebook denominado "Fruta Planta". Otra de esas pastillitas milagrosas para bajar de peso, hecha a base de compuestos 100% naturales, que supongo proviene de conocimiento milenario del lejano oriente o algo así.
Pues, nada sorprendente, el CIMED de la UCR investigó la pastilla, y la mayoría de los compuestos activos que dice la etiqueta no tienen relación alguna con la pérdida de peso. Y de los dos compuestos que sí podrían tenerla, uno no ha sido demostrado, y el otro resulta ser un viejo amigo: sibutramina, sustancia que fue retirada del mercado por los efectos secundarios que provocaba (principalmente infartos y derrames).
Según los responsables de la página de Facebook, la versión de Fruta Planta que están vendiendo ellos no contiene sibutramina, sino que son solo los compuestos naturales. En jerga técnica, eso se conoce como un placebo: una sustancia inerte, pero que provoca efectos porque la gente cree que está recibiendo una medicina de verdad.
En otras palabras hay gente que está pagando en el mejor caso por algo tan potente como una cucharada de almidón, o en el peor caso por un daño irreversible a su corazón.
Cualquiera diría que serían más inteligentes, y antes de estar comprando pastillas mágicas que no saben ni de dónde salieron, ni qué ciencia las respalda, usarían esa plata para ir a ver a un médico o a un nutricionista que realmente les de buenos consejos.
Qué será esa fascinación que tenemos con la pseudo-medicina y pseudo-ciencia? Acaso no tenemos algo mejor en qué gastar la plata, o algo mejor en qué creer?
Al fin y al cabo, cada quien es libre de usar los medicamentos que quiera, y en el mundo actual es totalmente posible hacerlo. Lo que debería meterse la gente en la cabeza es que el venir en una caja bonita y traer letras en chino, no hace que un medicamento sea un medicamento, ni garantiza su efectividad. Y que el vendedor detrás de ese medicamento generalmente no va a ser un médico, ni va a saber más acerca del medicamento que lo que le dice el brochure publicitario que le dieron. Y sobre todo, la gente debería meterse en la cabeza que el hecho de que algo diga "100% natural", no significa que no les pueda hacer un daño grave.
La mayoría de estos engaños, dichosamente, son inofensivos al individuo (no así para su billetera). Pero hay algunos casos como este, donde realmente la gente puede hacerse un daño, tomándose lo que le den sin consultar con un especialista. Ténganlo por seguro que en estos casos las autoridades no van a detener a los distribuidores, ni van a ponerse a investigar cada pastilla china que venden por internet a ver cuáles son peligrosas. Es tema de cada quién, cuidarse de los aceites de serpiente que puedan llegar a recetarle.
Y en ese tema, quizás la mejor recomendación es la de los romanos: caveat emptor... comprador, cuídese.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





2 comentarios:
Este es un claro ejemplo de que "por ser natural no es dañino". Existe una moda creciente respecto al uso de productos naturales.... Fruta-planta no contaba con registros sanitarios y se vendía "por debajo", pero aún así hay mucho producto que se inscribe como "alimento" o "suplemento nutricional" y que a la hora de la hora contiene principios activos medicamentosos no reportados y que podrían ser perjudiciales. Yo creo firmemente que las autoridades del Ministerio de Salud deben empezar a poner mano firme con el registro de productos naturales y aplicar controles más firmes en su introducción al país y comercialización, pues nunca falta propaganda engañosa que provoque más dolencias que remedios.
Publicar un comentario en la entrada