domingo 14 de agosto de 2011

La marcha de las putas: quién puede hablar de respeto aquí?

Marcha de las putas, San JoséCuál es la única iglesia que ilumina? La que arde!

Por más en desacuerdo que esté la blogosfera, tengo que admitir que la frase sigue dándome risa, porque debajo del "shock value" de la consigna, se esconde una verdad... gústenos o no. Ahí le dejo a cada quién analizar y buscarla, si les interesa filosofar un rato acerca de ese tema.

La marcha de las putas de hoy, fue una hábil manipulación (o malentendido?) mediático, porque definitivamente los medios dieron una imagen muy distinta de lo que realmente fue la actividad. Y desafortunadamente no lo digo en el buen sentido de siempre: esta vez más bien los medios dieron una imagen muy noble de un actividad que al final fue una cagada.

En el fondo la idea está bien. Las mujeres tienen derecho a vivir su vida, y como vivan su vida no le da el derecho de agredirlas física, verbal o mentalmente, a nadie. Y está bien que salgan a decirle a la gente que ya están cansadas de que la sociedad las juzgue y las trate a la ligera por vivir sus vidas.

La manera en que lo manifestaron, sin embargo, no fue la mejor. Y esa fue la gran cagada de toda esta historia, me parece. En cuestión de minutos, la actividad dejó a un lado el ideal de libertad y de una sociedad sin prejuicios, y se ensañó contra la Iglesia y el arzobispo, convirtiendo una lucha por un ideal en un simple bochinche callejero. El tema ya no era los derechos de la mujer, el tema ya no era el cambio de pensamiento... el tema era simplemente "el arzobispo y la Iglesia Católica son un tren de HP".

Pero, eso tampoco le da derecho a la Iglesia y sus seguidores de martirizarse, como muchos lo quieren hacer. Aunque la actitud de la gente no haya sido respetuosa, me parece que la Iglesia Católica y la Conferencia Episcopal son los menos indicados para hablar y exigir respeto en este país. Cómo va a venir la Iglesia a criticar la falta de respeto, cuando los mismos sacerdotes y monjas alegremente juzgan, califican y condenan a cualquiera, sobre las olas? Cómo van a quejarse de que las mujeres lleguen a insultar al Arzobispo, cuando vive promoviendo la idea de que la mujer es una simple fábrica de niños, y no tiene derecho a decir "no" a más hijos?

Cómo pretenden hablar de falta de educación, cuando la misma Iglesia le niega el derecho a los adolescentes de aprender con completa libertad acerca de su sexualidad?

Cómo pretenden que la gente no esté molesta, cuando la misma Iglesia les niega el derecho más fundamental de todo ser vivo, que es el derecho a procrear?

La gente tiene buena razón para exigir que amarren a Monseñor a una estaca y lo quemen en el Parque Central.

Y es por eso que digo que detrás de todo el "shock value" de la manifestación de hoy, se esconde una terrible verdad. La terrible verdad es que la Iglesia Católica es culpable de una cadena larga de abusos contra la sociedad, y día a día sigue tratando de perpetuar esos abusos, simplemente para sentirse muy contenta por cumplir con las ficciones que ella misma se ha ido creando a través de los siglos. La Iglesia sigue tratando de imponer sus ideas, la mayor parte a todas luces trogloditas y obsoletas, en la vida de todas las personas.

Hay una parte de la Iglesia muy buena. Una parte idealista, que aspira al bien común, a la igualdad, a la justicia, y a muchos valores que hacen mucha falta hoy día. Pero hay otra parte, a todas luces surrealista, que se niega a evolucionar, y se niega a permitir que la gente evolucione.

Y mientras la Iglesia siga viviendo en ese mundo surreal, y siga tratando de imponérselo a la gente, la gente va a seguir respondiéndole, y contándole exactamente qué piensan de esas ideas tan siglo XVI que se tienen.

1 comentarios:

Alejandro C. Trejos C. dijo...

Muchos pensamos parecido, se apoyan los ideales pero la cagaron en la ejecución