martes 16 de agosto de 2011

El envejecimiento se detiene?

Benjamín Franklin dijo que lo único seguro en esta vida son los impuestos y la muerte. Y hasta recientemente puede que haya tenido razón, por lo menos con los impuestos.

Michael Rose, un biólogo de la Universidad de California llegó a la conclusión (al parecer cierta) en el laboratorio, de que el envejecimiento es un proceso manipulable. Tomó poblaciones gigantes de diferentes insectos (moscas, lombrices y otros) y los mantuvo en cautiverio, estudiando cuidadosamente la duración de su vida. Mantuvo un registro detallado de cuántos especímenes morían cada día, para poder derivar la probabilidad de muerte a cierta edad.

La lógica del envejecimiento dice que el envejecimiento es un daño progresivo que sufre el cuerpo: entre más viejos somos, más dañados estamos, y más difícil es sobrevivir. Cada día adicional que pasa, por lo tanto, debería aumentar nuestra probabilidad de muerte. Y efectivamente así sucede, por lo menos en edades tempranas: la probabilidad de morir en un día dado crece exponencialmente conforme pasa el tiempo.

Pero al llegar a cierta edad, la probabilidad se estabiliza. Lo cual solo puede tener una explicación: el envejecimiento se detiene. Y efectivamente, los resultados de los experimentos de Rose respaldaron la teoría. Las moscas morían según una tasa exponencial, hasta llegar a cierta edad, después de la cual la tasa de muerte se mantenía constante y no aumentaba más.

En los seres humanos se observa el mismo fenómeno alrededor de los 93 años. A esa edad la tasa de mortalidad deja de crecer, como si el envejecimiento ya no tuviera efecto. Siempre hay una probabilidad de morir en un día dado, pero no aumenta con el tiempo.

La teoría de Rose es que el envejecimiento es en parte un proceso químico, pero en un nivel superior está gobernado por las leyes de la selección natural, y específicamente por el proceso reproductivo. Parece ser que a partir de cierto momento, se vuelve indiferente que un individuo sea o no eliminado del ecosistema, y el deterioro que va sufriendo el organismo se reduce a un mínimo.

De hecho Rose encontró que se puede bajar la edad a la que se detiene el envejecimiento, si se baja la edad límite de reproducción durante varias generaciones.

No podemos cantar victoria, evidentemente, porque ese punto de manipular la edad límite de reproducción no es posible, por lo menos en los seres humanos. Todavía está muy lejos el día en que podamos llegar a vivir 300 años. Pero si está claro que el envejecimiento no es un proceso escrito en piedra, y esa es una pieza más que ocupamos para completar el rompecabezas.