Pero hay una que vi hoy que ha sido la primera en mucho tiempo que he leído portada a portada. La New Scientist del 26 de marzo del 2011 (#2805) es de esas que merecen verse página por página, y vienen llenas de artículos buenos.
Entre otras cosas trae un análisis de la crisis nuclear en Japón, y qué se puede hacer para mejorar a futuro la energía nuclear.
Pero el artículo estelar, titulado "Total Reboot" es de los mejores que he visto en mucho tiempo. Básicamente es un ejercicio a lo Discovery Channel, pero sin el sensacionalismo. La idea es simple: qué pasaría si pudieramos borrar el mundo, y volverlo a hacer, a partir de la experiencia que actualmente tiene acumulada la humanidad?
Entre otras cosas interesantes que dicen los expertos:
- Las ciudades probablemente estarían organizadas como "barrios gigantes": anillos concéntricos de alrededor de 4 km de diámetro, en donde se comparten espacios residenciales, comerciales e industriales menores, alrededor de un centro de servicios. La idea sería que nadie estuviera a más de 2 km del centro, de tal forma que fuera posible caminar o ir en bicicleta. Los centros de cada anillo tendrían acceso a ferrocarriles de alta velocidad, que interconecten la ciudad. Y por supuesto, el suburbio como forma de desarrollo urbano estaría prohibido por los impactos ambientales excesivos que provoca.
- Las edificaciones tendrían una altura baja, pero no serían de un piso. Está científicamente comprobado que conforme aumenta la densidad en las ciudades, se hace más eficiente el uso de energía, recursos y transporte. Esto se aprovecharía para optimizar el consumo de recursos planeando centros urbanos densos, de 50.000 a 100.000 habitantes.
- Desaparecerían del mapa las contradicciones urbanas, como Phoenix: una megaciudad en medio del desierto, donde no hay agua ni posibilidad de cultivar nada.
- Estos barrios en realidad serían "wikibarrios", que aprovecharían el poder de las redes sociales. Si alguien quiere poner un negocio, podría exponer el proyecto en línea a los habitantes del barrio, quienes lo podrían retroalimentar en cuanto al sector donde les resultaría más cómodo tenerlo.
- El sistema de precios de bienes y servicios estaría pesado de acuerdo con el costo ambiental de producción. Esto obligaría a las empresas a volverse más eficientes ambientalmente para poder tener precios competitivos.
- Los inodoros convencionales desaparecerían, ahorrándonos un 30% en el consumo de agua potable. En su lugar habrían inodoros con sistemas de válvulas y sellos dinámicos. Los orinales estarían tratados en un sistema aparte a los inodoros, que recicle el agua y utilice el material orgánico como fertilizante.
- La religión sería replanteada, para aprovechar los beneficios de cada sistema: la "fiesta sagrada" del catolicismo, el "terapismo sanador" de los cristianos, la "aventura mística" del budismo y la "escuela religiosa" del Islam. Los festivales religiosos no violentos se mantendrían, especialmente si involucran danzas, que está comprobado liberan endorfinas beneficiosas. Y las enseñanzas podrían ser ajustadas a cada comunidad, de acuerdo con sus necesidades particulares. La religión no desaparecería, principalmente porque hay estudios científicos que comprueban que las personas religiosas tienden a ser más felices y gozar de mejor salud.
- El gobierno sería un sistema "custom", el legítimo sistema pluralista. El voto anónimo desaparecería, y cada persona se suscribiría a un partido político. Los impuestos se pagarían directamente a ese partido, y al mismo tiempo los servicios serían suministrados por cada partido a sus afiliados. El gobierno pasaría a ser literalmente un servicio público. Los servicios como agua, energía, defensa, y salud podrían ser manejados mediante acuerdos entre los diferentes partidos políticos para lograr economías de escala. De esta forma se lograría una máxima eficiencia en el gobierno, y se eliminaría el resentimiento de la gente al no poder decir "yo no voté por ellos".
- El día tendría 10 horas, de 100 minutos, con 100 segundos cada uno. Los años serían 1000 días. Lo cual sería ideal para que la gente normal realmente pudiera medir el tiempo sin hacer matemática complicada. Las 24 horas y 365 días son sistemas basados en eventos astronómicos, pero desde que pasamos a sistemas atómicos que miden el tiempo usando partículas elementales, que el sistema coincida con los ciclos astronómicos en realidad es irrelevante.
- El PIB, una estadística nacida en la posguerra cuando producir bienes era crítico para la reconstrucción, desaparecería. Sería reemplazado por un indicador que midiera no solo desempeño económico, sino también felicidad de los habitantes. De esta manera se promovería un mejor equilibrio entre dinero y aprovechamiento del mismo.
- Los billetes de baja denominación desaparecerían. Se calcula que desaparecer el billete de $1, por ejemplo, podría ahorrarle a Estados Unidos unos $500M al año.
Como dice New Scientist, en realidad lo mejor que podemos hacer es lo que hemos venido haciendo: aprender de nuestros errores, y cada generación ir haciendo las cosas lo mejor posible, con el conocimiento que tenemos.





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