Manda, que uno tenga que darse cuenta 15 años después, la parte mas tuanis de una historia, que nunca le contaron en la escuela.
Todos recordamos de ciencias cuando nos tocó aprendernos los cuentos de exploración del sistema solar. De los Voyager, los Pioneer, los Cassini, etc etc. Y todos nos acordamos de la famosa historia de los Pioneer 10 y 11, que llevan una placa con la imagen de un ser humano, la posición de la Tierra, algo así como una tarjeta de presentación por si alguien lo encontrara de camino.
Bonito, pero no tan interesante como el resto de la historia, que por lo menos a mí nunca me contó la maestra.
Pioneer 10 y 11 fueron sondas de NASA lanzadas en los 70s, 1972 y 73 para ser exactos. Su misión era estudiar a Jupiter y Saturno. Y una vez que terminaran esa misión, seguirían adelante, hasta donde llegaran. Las placas con información de su origen se crearon pensando en esta última fase de la misión.
Pero estas Pioneer tenían además un detalle incoporado al último momento. A alguien en NASA se le ocurrió que por qué no usarlas para evaluar la Ley de la Gravedad de Newton. El principio era simple: si la sonda se ponía a dar vueltas al lanzarla, su trayectoria sería recta y las únicas desviaciones las provocaría la gravedad. Sabiendo la masa de los planetas que pasaba, se podría ver si las predicciones de Newton eran correctas. Y así fue. La sonda de hecho era un laboratorio perfecto para este fin, porque no tenía propulsores que disparar ni combustible que ocasionara efectos raros (su fuente de poder era nuclear).
Solo hubo un pequeño problema: cuando llegaron las primeras lecturas y mediciones... los números no cerraban. Las sondas estaban moviéndose más lento de lo normal. Siguiente serie de mediciones, lo mismo. Las sondas no estaban cumpliendo su trayectoria teórica, y estaban más cerca de la Tierra de lo que deberían estar.
Lo cual, si uno se pone a pensar, es un serio problema. Un objeto en el vacío tiene que moverse a como lo dice la física, no hay de otra. Allá afuera no hay qué lo interfiera. No hay aire, no hay seres humanos, no hay viento... nada. Entonces, por qué Pioneer 10 y 11, se lanzaron con una serie de condiciones precisas y su movimiento no era el que debía ser? Y peor aún: las dos sondas, lanzadas con un año de diferencia, tenían el mismo comportamiento extraño.
De hecho con el tiempo NASA pudo calcular que el problema era que algo estaba desacelerando las sondas, a una razón de 8.74 x 10E-10 m/s2, una fracción microscópica de la aceleración gravitatoria terrestre. El problema es que aunque fuera microscópica, de algún lado tenía que venir. Y no había nada que la pudiera estar provocando.
Qué está ocasionando que las Pioneer se muevan más lento de lo esperado resulta ser un misterio que la ciencia no ha logrado contestar. Es una de las preguntas no resueltas de nuestros tiempos. Esa fracción microscópica de gravedad que hace falta, ni los físicos más pichudos del mundo han podido explicarla.
Y el debate ha sido serio: físicos de todo el planeta han propuesto explicaciones, que van desde simples errores de medición hasta una alteración cuántica de los fotones que llevan las señales digitales hasta la Tierra. Ninguna de esas explicaciones ha logrado cerrar los números, por el momento.
Lo cual lleva a la ciencia a considerar cuestiones más graves, como por ejemplo que la desaceleración tenga que ver con la existencia de materia oscura, con fuerzas del espacio que todavía no conozcamos, o que nuestro amigo Newton y su colega Einstein estaban equivocados, y más allá de un punto las cosas no se mueven realmente según sus ecuaciones.
Por el momento NASA no ha querido apoyar la idea de que la Ley de la Gravitación Universal esté equivocada, principalmente porque no tienen una explicación satisfactoria acerca de por qué ha de estar equivocada. Tampoco han querido aceptar que la desaceleración sea materia oscura, por el simple hecho de que la materia oscura sigue siendo un tema casi imaginario que nadie ha podido observar.
Hace unos años decidieron tomar 3 décadas de información de las sondas, y usarlos para construir un modelo empleando supercomputadoras, que calculara muy precisamente la trayectoria de los Pioneer, y quizás pudiera llegar a explicar la anomalía. Pero en este momento aún están en esas, y la anomalía sigue siendo un misterio que la ciencia moderna no puede explicar.
Una muestra más de que por más avanzados que nos creamos, todavía hay cosas insignificantes que son capaces de dejar a nuestras mejores mentes patinando.
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1 comentarios:
Lo interesante de todo esto es la busqueda por el conocimiento, la exploración. Esa necesidad de conocimiento que llevamos dentro - el solo hecho de que la ey de la Gravitación Universal pudiera estar equivocada es sencillamente fascinante.
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