lunes 28 de marzo de 2011

Como acabar con los revendedores en los estadios

Leyendo un comentario del Chamuko el otro día respecto a la reventa en la inauguración del Estadio Nacional, se me ocurrió que nunca había contado mi idea para acabar con la reventa, la cual me parece muy razonable, pero eso si requiere un cambio de mentalidad por parte de todos los involucrados... lo cual como siempre es lo más difícil del asunto.

El cuento de los revendedores no es nada nuevo. Es de toda la historia de la humanidad. Abren la boletería, llega la mafia de revendedores a comprar todas las entradas, y luego las tiran en reventa, al doble o al triple de lo que valen. Esencialmente lo que están haciendo los revendedores es creándose un monopolio artificial de la venta de entradas, y ellos sí lo hacen con toda la intención de manipular el mercado a como les dé la gana.

De hecho uno de los ejemplos "libro de texto" de mecánica de los monopolios que debería estudiarse en cursos de educación al consumidor, es la reventa de entradas en los estadios.

Cuál es la solución? Pues, a lo largo del tiempo se han creado varias: ponerle nombre y cédula a los tiquetes, limitar el número de tiquetes por persona, arrestar a los revendedores... y todos por supuesto han fracasado, porque es demasiado fácil evadir el mecanismo de seguridad, o simplemente porque el negocio se cae gracias a lo complicado que se vuelve administrar los boletos una vez que dejan la boletería.

El problema, en mi opinión, es que todos se están enfocando en controlar en el boleto como tal, y no el mecanismo que impulsa la especulación, que es el valor del boleto. Es el conocido caso de la empresa de brocas, que se llegó a dar cuenta que en realidad ellos no venden brocas: venden huecos hechos con precisión y calidad, la broca es simplemente un medio que los crea.

En el caso de la reventa, en realidad lo que mueve a los revendedores es la utilidad exagerada que pueden obtener de su actividad... y sobre todo lo seguro que es el negocio. Esos puntos son fundamentales para que funcione la cosa. El negocio es fácil: me consigo a 20 socios, tomo todas las boleterías a la hora de apertura, compro 400 entradas... y es prácticamente seguro que esas 400 entradas al cabo de unas semanas me van a generar el doble o triple del valor de mi inversión, ya metiendo las pérdidas por las que no se vendieron.

Y ahí es donde digo yo que hay que atacar. El problema no es el boleto en sí, es el retorno casi seguro que se deriva del tener el monopolio sobre los boletos.

Qué pasaría si de repente ese retorno no fuera tan seguro? De hecho, que pasaría si los boletos fueran como los carros: una vez que dejan la boletería, su valor solo puede caer? Fijo se acabaría el negocio de la reventa... porque sería como comprar carros nuevos para revenderlos como usados.

Cómo se logra eso? Eso se puede lograr transfiriendo la utilidad potencial de la reventa a la boletería, en otras palabras, vendiendo los boletos en su precio real de mercado, y no en un precio fijo que muchas veces está radicalmente por debajo del de mercado.

Y eso se logra como? Subastándolos: haciendo que el precio de los boletos siempre sea el máximo posible, y haciendo un negocio casi aleatorio el invertir en reventas.

Un promotor saca al mercado los boletos de un evento. Fija un precio base. La gente llega a comprarlos, y con cada boleto que se vende, el precio de los demás va cambiando. Si la venta es rápida, el precio sube, si la venta es lenta el precio baja. Y el precio se le informa a la gente en tiempo real, de tal forma que todos puedan tomar la decisión de comprar, cuando más les convenga.

Un sistema así puede manejarse muy fácil por medio de Internet, o por medio de las redes de los bancos. De hecho es muy parecido al sistema MONEX, con el que operan los bancos a diario.

Cuál es la ventaja de usar un sistema de subasta? Primero, que transfiere la utilidad adicional a una empresa formal y controlable, que paga impuestos y emite facturas.. y no al bolsillo de las mafias que no contribuyen en nada al fisco. Segundo, crea situaciones de oportunidad que favorecen al consumidor: puede que cierta sección del evento que no está vendiendo, de repente genere interés cuando empiecen a bajar los precios.

Y sobre todo, le mata el negocio al revendedor. Bajo un sistema de subasta, tratándose de bienes de alta demanda y en un escenario de información abierta y uniformemente repartida, la probabilidad indica que el precio de boletería en un momento dado va a ser el máximo valor de mercado posible. De ahí en adelante, lo más probable es que el precio baje. Bajo ese escenario, correr a la boletería a comprar 15 entradas no es negocio, porque en unos días probablemente estén más baratas. Puede que suban de precio? Si, pero en subasta lo más probable es que más bien bajen.

Y qué hay de la gente que quiere una entrada, sin meterse en el enredo de la subasta? Pues para ellos pueden crearse sistemas también. Puede crearse un sistema de lista de espera, o sistemas automáticos tipo "compre automáticamente, si el precio es tal y el asiento tal", que no difieren mucho del esquema actual de venta de entradas. Incluso podría crearse una "reventa democratizada", donde yo compre una entrada y otra gente pueda ofrecerme dinero por ella una vez comprada... o sea, convertirnos a todos (y no solo a las mafias) en revendedores potenciales.

El sistema de subasta de entradas es el legítimo ganar-ganar: gana el consumidor, gana el promotor, y gana el fisco. Y quién pierde? Los revendedores, por supuesto. Entonces?

El "entonces" es que la gente llegue a aceptar ese sistema. Porque por supuesto, es un sistema mucho más variable e impredecible que el sistema actual. Al no haber precios fijos, ya no puedo tener idea de cómo se va a comportar el negocio con el tiempo... y para el consumidor promedio eso es un estrés: pensar que pagaron 10.000 por algo que mañana puede valer 12.000, o puede valer 5.000.

Y nada quita, evidentemente, que las mafias encuentren otra forma de hacer su negocio bajo el nuevo sistema, por ejemplo ofreciendo entradas a precios astronómicos pero fijos... para aprovecharse de los consumidores que no soportan pensar en un sistema de precios variables.

Pero si realmente queremos acabar, por lo menos durante algún tiempo, con este problema de la reventa de entradas, irse a subasta es una de las soluciones más directas, y efectivas, que existe para hacerlo.

5 comentarios:

H3dicho dijo...

mae, otra forma es que los tiquetes salgan a nombre de una persona, y sean intransferibles.

Esto es una mierda, pero fijo acabaria con la reventa..

Apartamentos dijo...

Buena idea, un poco complicada para el pueblo pero buena.

EL problema de hacer los boletos intransferibles es que mucha gente se quite por miedo a que no puedan ir al evento y perder su dinero.

Mario dijo...

Mae si, eso mismo iba a decir yo respecto a los boletos con nombre intransferibles. Vea el dolor que es esa vara en los tiquetes de las aerolíneas.

Aunque talvez se pudiera hacer como las mismas aerolíneas: si usted quiere transferir, puede, pero pagando una penalización.

ººEl Chamukoºº dijo...

El sistema suena muy interesante, pero es algo complicado. Pienso que la entrada a nombre de una persona e instransferible es más que suficiente. ¿Hay antecedentes de que eso se haya aplicado y fracasado?

Mario dijo...

Creo que FIFA en el mundial pasado hizo eso... con nombre e intransferibles.