En el 2010 nos tocó ver en primera plana lo que pueden llegar a ser los carteles de droga cuando se ignoran durante décadas. México, Brasil y Afganistán fueron casos que pusieron ante nuestros ojos la magnitud verdadera del problema de los carteles.
La forma de trabajar de los traficantes está más que clara para todos. Ya pasó la época del tipo que vivía en una mansión en los cerros con 20 carros y 3 piscinas, y que manejaba una red subterránea y casi invisible de distribución. Ahora la estrategia más bien es lo opuesto: tomar los precarios y zonas marginadas y convertirlas en fortalezas, con todo y ejércitos propios, donde se pueda manejar libremente la operación de los carteles y otras ramas del crimen organizado.
Y está más que claro que una vez que se consolida una red narco, acabar con ella se convierte en un tema literalmente de guerra: hay que hacerlos sacados con ejército y armamento militar, llevando a cabo una campaña de ataque y pacificación durante semanas.
Secuestros, extorsiones, ajusticiamientos, terrorismo... alguna duda?
Lo preocupante de todo esto es cuando miramos hacia adentro. En Costa Rica seguimos dormidos ante la realidad que se está desenmascarando ante nuestros ojos. Estamos decomisando literalmente toneladas de droga en operativos rutinarios. La policía ya no entra a los precarios porque saben que no son competentes: ni en estrategia ni en personal ni en armamento. Y lo peor: los precarios se expanden por todo el territorio, y nadie hace nada al respecto.
Más bien pareciera que la estrategia acá es favorecer al narco. Los tribunales sueltan a los traficantes sin volverlos a ver, en la Asamblea Legislativa todo lo que sea cooperación externa los diputados "de oposición" se dedican a echarlo abajo alegando "militarización" del país, y las leyes contra el crimen organizado... mejor ni mencionarlas porque esas es como si no existieran para nadie.
En Costa Rica la mesa está servida para que en una década estemos lidiando con nuestra propia guerra interna... con todo y secuestros, terrorismo y armamento militar. Y ahí vamos, ignorando el problema como si no existiera.
Es cierto que el problema de las drogas no es fácil, y tiene muchas ramificaciones. Tampoco se pueden resolver los precarios y la pobreza en cinco minutos. Pero eso no justifica que el tema se deje botado, o se patee para adelante hasta que alguien quiera resolverlo.
Hay que emprender una verdadera estrategia conjunta contra el problema. Analizar sus diferentes facetas y encontrarle soluciones complementarias. Leyes, capacitación, reducción de pobreza y creación de oportunidades... combinadas con un poco de fuerza de hombres "de verdad". Eso es lo que se ocupa. Y sí, se ocupa hacerlo en serio, y todo al mismo tiempo.
De lo contrario, bueno, ya saben. Abran las noticias internacionales, y van a ver lo que nos espera en unos diez años.
miércoles, 5 de enero de 2011
La guerra del narco: hacia allá vamos.
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3 comentarios:
Definitivamente no creo que las "solución" a estas situaciones propiciadas por los llamados carteles sea una guerra de ningún tipo. En mi opinión las guerras solo contribuyen a la muerte de gente inocente, y el ejemplo es claro. Es hora de que se piense en aproximarse al problema con un razonamiento mas eficiente, con educación, con planes de acción en zonas marginales, y no con armas.
La legalización de ciertas drogas podría jugar un papel importante, pensando en afectar a los carteles directamente en términos de dinero, que es lo que a ellos claramente les importa.
mae, creo que el problema de los carteles es grave, pero se ocupa actuar ya....
lastima la politiquería..
creo que se nesecita del BOPE.
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