
Pareciera que el tema de esta semana va a ser el aval de la Sala IV al proyecto minero Crucitas en Zona Norte. Ya finalmente la Sala IV analizó la información y resolvió que los recursos presentados, por aquellos que aseguran que la mina va a acabar con la lapa verde y va a envenenar el agua de todo Costa Rica, no tienen fundamento.
Personalmente, yo respeto la posición de la Sala IV en torno a Crucitas, y que hagan el proyecto. No hay más que decír. La Sala IV, que es la máxima instancia de la justicia en este país, habló después de escuchar a todos los involucrados, y yo respeto ese veredicto. Guárdense sus teorías de conspiración de que Oscar Arias compró a la Sala IV, ya me las sé todas y no pasan. Si tan seguros están de ello, vayan a hacer la denuncia a los Tribunales como tiene que ser.
Sobre todo, yo me hago a un lado para que continúe el proyecto por un motivo: ya vivimos esto antes. Muchos de los que leen probablemente no se van a acordar, pero hace 15 años ocurrió esta misma historia que está ocurriendo ahora.
En 1996 la administración Figueres Olsen anunció que Intel se establecería con una planta de microprocesadores en Costa Rica. Inmediatamente, saltaron a escena un montón de personajes cuestionando las negociaciones de la inversión, y la operación de Intel, divulgando todo tipo de historias de terror acerca de la empresa. La historias eran las mismas de ahora: Intel iba a esclavizarnos para siempre convirtiéndonos en empleados de maquila, las negociaciones eran un chorizo de Figueres Olsen, Intel venía a robarse nuestra electricidad y nuestros recursos y no nos iba a dejar nada a cambio, que ese no era el modelo que queríamos para Costa Rica....
Y sobre todo había una letanía favorita de todos los personajes que estaban contra Intel: el agua. Si, el mismo cuento de terror del TLC, el mismo cuento de terror de Crucitas, hace 15 años lo estaban contando. En aquél entonces el cuento era que Intel iba a emplear en su proceso productivo grandes cantidades de acetona, un químico altamente tóxico, que iba a haber un derrame y se iban a envenenar los mantos acuíferos y los ríos de Belén.
Un año y medio después, Intel les cerró la boca a todos.
La construcción del primer módulo de la planta se convirtió en un ejemplo en seguridad ocupacional, control de impactos y calidad. La forma de operar y de trabajar en la planta fue algo nunca antes visto, y que hizo que todas las industrias pusieran las barbas en remojo. La velocidad y estándares de Intel cambiaron totalmente la manera de pensar de los servicios de energía, aeropuertos, carga y aduanas.
Y como si fuera poco, unos meses después de inciada la producción, la planta obtuvo la certificación ISO 14001. El proyecto ambientalmente más cuestionado del momento, había sido evaluado por entes internacionales independientes, y se le otorgó certificado de cumplimiento con los estándares mundiales de preservación del ambiente. Algo que en ese momento nadie había logrado.
Intel nos enseñó a construir, a producir y a pensar diferente. Qué sería de nuestro país si en aquél entonces nos hubiéramos cerrado, le hubiéramos creído a los cabezas calientes, y le hubiéramos dicho a Intel que no queríamos su planta, que preferíamos "desarrollar un proyecto de turismo sostenible" a producir microprocesadores?
Probablemente en este momento seguiríamos aprendiendo como coser calzoncillos en una maquila, y seguiríamos esperando que algún día nos cayera del cielo el famoso turismo sostenible que nos iba a salvar a todos.
Yo digo que es hora que en este país aprendamos acerca de como usar responsablemente nuestros recursos naturales, porque francamente da vergüenza ver las cochinadas que actualmente llamamos "aprovechamiento de recursos". En este instante hay un montón de vivos que están despedazando los bosques, demoliendo las montañas, y contaminando los ríos a espaldas nuestras. Y por supuesto, nadie ve nada porque en ese tema somos como el avestruz: digo que no se permite, entierro la cabeza en la arena, y me "imagino" que a todos esos vivos les va a dar mucho miedo mi "no" y van a respetar todo lo que digo.
Crucitas tiene una actividad y un plan de manejo para los impactos que genera. Un plan de manejo técnicamente sólido y fundamentado. Habiendo cumplido con lo que dice la Ley, que lo pongan en práctica y nos enseñen como funciona. Y ojalá que sea como con Intel: que nos cierren la boca a todos y que nos demuestren que no somos las eminencias que creemos ser.
Y ahora le toca al poco de "ambientalistas" demagogos poner el güevo. Todo el conocimiento científico con el que se llenan la boca, les toca ponerlo en práctica y fiscalizar el proyecto como tiene que ser. Ojalá que Crucitas no termine siendo como los demás proyectos "controversiales" de este país, donde los ambientalistas se llenan la boca para decir "no" a todo, pero ya cuando es de darle seguimiento a lo que habían denunciado, y comparar promesas contra realidad, ni la sombra se les ve.
Hoy empieza una nueva etapa en Costa Rica. Y para mi no es ninguna etapa de luto, como andan diciendo. Crucitas es otro proyecto técnico muy interesante que arranca, y que tiene mucho que enseñarnos acerca de cómo manejar y aprovechar nuestro entorno natural. Denle viaje, y ojalá que este sea el nacimiento de una nueva industria que nos asegure a todos más oportunidades para el futuro.