Cuánta gente verdaderamente se preocupa por separar los correos electrónicos de su trabajo, de los correos electrónicos personales que emite a diario? Yo creo que son pocos, especialmente entre la clase trabajadora de generaciones pasadas. Para ellos, pareciera que una cuenta de correo electrónico es un cheque en blanco, para enviar lo que sea a quien sea.Y es que en realidad, la gente no se da cuenta que esos correos que envía desde la cuenta de su trabajo podrían estar quedando almacenados, e incluso a futuro podrían utilizarse en su contra. En otros países, ya ha sucedido y sigue sucediendo: cuando las empresas quieren deshacerse de alguien, generalmente recursos humanos lo que recomienda es una investigación de su actividad en Internet y de sus correos electrónicos enviados desde el trabajo, lo cual suele ser un método muy seguro para traerse abajo a alguien por lo menos en el caso de los trabajadores de categoría común y silvestre. La mayor parte de las personas al verse confrontados con el historial de sus correos y el contenido de los mismos, prefieren agachar la cabeza y retirarse pacíficamente antes que exponerse a una investigación completa y exhaustiva de esos correos almacenados.
Es legal o ilegal? Pues, en realidad la legislación es algo confusa en ese sentido. En la mayor parte de los casos, las comunicaciones digitales de las personas están protegidas contra revisión e intercepción por parte de terceros. Sin embargo, en la mayor parte de las oficinas existe una política de "uso apropiado" de recursos de Internet que los trabajadores suelen recibir y aceptar sin decir nada. Y esa política tiene algunas consecuencias legales medio extrañas, que generalmente facultan a la empresa para que documente, almacene y eventualmente revise los correos electrónicos de sus empleados sin previo aviso o autorización. Es similar a la política de los centros de servicio al cliente, de grabar las llamadas de sus empleados "por motivos de control de calidad". A dónde termina el derecho de las empresas de protegerse contra las responsabilidades legales que puedan estarle generando los empleados al utilizar sus recursos, y a dónde comienza el derecho a la privacidad del empleado cuando utiliza recursos de la empresa, es un tema que no está 100% claro.
La moraleja de historia, es que esos dos mundos es mejor mantenerlos separados: tener una cuenta de correo electrónico para uso personal, y otra para uso del trabajo. Y entre las dos, no se mezclan correos electrónicos. Los servicios de correo electrónico existentes actualmente permiten hacerlo sin mayor problema. Con el mismo Outlook es posible configurar múltiples cuentas de correo (incluyendo cuentas de correo de Gmail) e incluso configurar cada cuenta de correo electrónico para que los correos personales ni siquiera transiten por los servidores de la empresa. Existiendo esa tecnología, no tiene sentido exponerse a riesgos enviando correos electrónicos que podrían ser calificados como "inapropiados" desde el correo electrónico de la empresa.




4 comentarios:
Concuerdo completamente con el articulo, no podemos mezclar las cosas, uno es personal, y lo otro el trabajo, estos deben estar lo más separados el uno del otro cuanto nos sea posible...
Mi correo del brete yo creo que ni mi mamá lo sabe. Personal y Trabajo por aparte, así tiene que ser.
A una ex compañera de trabajo le encontraron un montón de correos coqueteando ya muy heavy con un branch manager. El mae -casado y la vara- la pasaba llamando y todo.
Pero en este caso fue porque la wila fue muy bruta, mandaba los correos desde otra compu y el dueño se dio cuenta...
En fin, tenés razón
De acuerdo 100%, personalmente los separo: del correo del trabajo solo cosas del trabajo, por aparte el correo personal (incluso por aparte el del blog).
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