martes 2 de marzo de 2010

Bloom Energy y su nuevo generador

El nombre de la noticia en los últimos días ha sido Bloom Energy, una empresa estadounidense que está prometiendo que va a revolucionar los mercados de energía, al introducir generadores del tamaño de un aire acondicionado, totalmente silenciosos, y que pueden alimentar una casa entera. Tecnología que originalmente fue diseñada para NASA y cuyo fin era generar oxígeno en Marte.

La idea está genial, pero no es el paraíso que prometen. Por supuesto ahora que están buscando captar inversionistas, Bloom tiene que hacer todo el escándalo posible y prometer cielo y tierra. Y parte de ese show es el que nos llega por medio de las noticias y nos da una idea algo distorsionada de la tecnología que están promocionando.

Lo que está fabricando Bloom son celdas de combustible, el concepto viejísimo que se viene mercadeando para la "economía del hidrógeno" desde hace 20 años. Un gas entra por un lado, reacciona con los compuestos en una placa, y genera electricidad. Y de paso libera algún químico como residuo, generalmente también en forma de gas. Las celdas de combustible son silenciosas, no tienen partes móviles, y no son tan estorbosas como los generadores tradicionales.

Pero Bloom le dio un giro a sus celdas, sustituir el hidrógeno por gas natural. Nada nuevo tampoco (ya lo hizo Panasonic), pero ese giro les dio capacidad de funcionar en el mundo real. Las celdas de hidrógeno están pegadas en este momento precisamente porque no se puede conseguir hidrógeno puro en las ciudades. Con gas natural, el combustible está disponible en todos los hogares del mundo.

La pregunta crítica para Bloom en este momento es cuánta eficiencia, y cuánta plata. Las celdas que están fabricando tienen que ser más eficientes que los generadores comerciales que se usan en los sistemas públicos, sino el costo de tener un "Bloombox" va a ser más caro que simplemente comprarle la electricidad a una empresa distribuidora. Además tienen que tener un precio que eventualmente se pueda reducir a niveles comerciales, especialmente si van a incursionar en el mercado de la generación en el hogar.

No hay mucha información al respecto, pero se comenta que los Bloombox tienen una eficiencia de alrededor de 40%. Eso las pone por debajo de los generadores de gran escala (tipo hidro/nuclear), pero quedan parecido a las eficiencias de las celdas de combustible que hay en el mercado actualmente. Similar a los generadores tradicionales, las Bloombox tienen el problema de que botan mucha energía como calor. Pero según los promotores de Bloom, esa energía puede recuperarse mediante intercambiadores y utilizarse para el agua caliente de la casa, lo cual elevaría la eficiencia a más del 80%.

En cuanto a impacto ambiental, defintivamente las celdas son más amigables en cuanto a ruido y espacio necesario. En cuanto a emisiones, habría que analizarlo bien. Si están utilizando gas natural, fijo no nos vamos a salvar de generar CO2, aunque en cantidades menores a los de un generador de combustión. Y quizás como la escala planeada es pequeña, finalmente se podría pensar en capturar el CO2, embotellarlo en sitio, y devolverlo a la empresa de gas.

Como en todo. Viendo el payaso, soltando la risa. La idea de Bloom está prometedora, pero el papel al fin y al cabo aguanta lo que le pongan. Habrá que darle unos años a Bloom para que desarrolle sus productos y los ponga a trabajar en el mundo real, a ver qué tal resultan. Porque una cosa es darle energía a un datacenter de Google o Ebay, y otra completamente distinta es dar energía a 120.000 hogares, donde probablemente tenga más conocimiento del tema la celda de combustible, que su dueño.

Personalmente, tengo mis dudas acerca de este nuevo santo grial de la generación de energía. Pero bueno, hay que darle tiempo para que pruebe si realmente es la maravilla que promete ser.