miércoles, 3 de febrero de 2010

Para ser humano, hay que ser adolescente

Uno de esos detalles raros que tiene la especie humana: solo los seres humanos tienen una etapa adolescente. Ninguna otra especie, ni siquiera los primates, tienen una etapa de transición tan larga y marcada.

El resto de las especies simplemente pasan de la etapa joven directamente a la etapa adulta. Pero en los seres humanos es diferente. Alrededor de los 13 años, aumenta la tasa de crecimiento y aumento de masa corporal, lo cual da inicio a una etapa de cambios físicos y psicológicos que dura alrededor de 10 años, y que llamamos adolescencia.

La gran interrogante es por qué se da. En algún momento entre el primate y el homo sapiens, los humanos desarrollaron esa etapa de adolescencia, pero nadie ha podido explicar de manera satisfactoria por qué, ni de qué forma mejora las posibilidades de supervivencia de la especie.

La teoría más aceptada es que la adolescencia se desarrolló como una forma de adaptar el niño a la vida adulta, sin exponerlo totalmente a las amenazas de ser adulto. El niño adquiere atributos físicos que le permiten incorporarse a los círculos de adultos, pero al mismo tiempo conserva otros atributos que ocasionan que no sea percibido por los adultos como una competencia, y por ende una amenaza. Esto le permite adquirir las destrezas sociales requeridas para sobrevivir, pero en un ambiente seguro donde ningún adulto busque eliminarlo para garantizar su propia dominancia.

Similarmente, las niñas adquieren atributos físicos externos que señalan su madurez reproductiva, sin haber llegado realmente a esa etapa. Esto les permite interactuar con mujeres, adquirir la destreza necesaria para manejar a los hombres, y establecer vínculos que posteriormente les servirán en la vida adulta.

Todo parece indicar que la adolescencia es la forma de la naturaleza de crear un simulador de la vida adulta. Un espacio donde los niños humanos puedan exponerse al mundo real, sin exponerse a ser eliminados antes de que lleguen a ser adultos. Quizás en esta etapa de nuestra evolución tiene poco sentido y más bien genera problemas y confusión, pero en algún momento fue un instrumento muy importante para garantizar que la mayor cantidad de humanos llegara a la edad adulta.