
Hace un tiempo escuché a un amigo contarme acerca de por qué creía en los brujos de la santería. Me relató su experiencia mágica, de cómo un brujo había adivinado cosas "que solo yo sabía" mediante ritos ancestrales e invocaciones a espíritus africanos. Dejé que me siguiera explicando, y que me enseñara un video de cómo funcionaba la adivinación. Horrorizado, vi como en un video de Youtube un tipo tiraba un collar de esos que venden a los turistas en Jacó sobre una tabla de picar, y luego recitaba la "voluntad" de los espíritus.
Este mae, un profesional educado con título universitario, con años de experiencia en su campo, creía que un collar de 400 colones y una tabla de picar podían adivinar sus más profundos secretos.
Pero esa no había sido la primera manifestación de la "nueva era" que había visto yo. Unos meses antes había oído a un tipo hablar del famoso Noni, que en esencia era una fruta que se dejaba podrir, y luego en su mejor punto de pudrición se licuaba y se tomaba. Y supuestamente hacía milagros y curaba cuanto mal se le ocurriera a uno. Por supuesto meses después me horroricé cuando vi en pleno Paseo Colón un local dedicado a vender esa carajada. Esta gente, vendiendo fruta podrida supuestamente mágica, había logrado comprar un local en la calle más cara de todo Costa Rica.
Años antes, había saltado un producto dietético basado en hierbas mágicas, que curaba la obesidad y de paso cuanto malestar digestivo existiera sobre la faz de la Tierra. Y de paso por una módica suma podía hacerlo a uno distribuidor y volverlo millonario de la noche a la mañana.Y la gente lo compraba como si fuera más que trigo molido con un poco de especias.
Y hoy, ni para qué hablar. Con buscar 5 minutos en Internet uno queda asustado. Piedras mágicas, lodos mágicos, baños de verduras, velitas magicas, agujas mágicas, musicoterapia, aromaterapia, dieta vegetariana, ayuno, yoga, tai chi, chi kung, masaje, terapias manuales, reflexoterapia, fitoterapia, plantas medicinales, aceites esenciales, hidrología, balneoterapia, talasoterapia, aguas mineromedicinales, helioterapia, psicoterapia, libertad de vacunación, parto en casa, lactancia materna, higiene y salud natural, feng shui, chop suey, electroshocks, tierra mágica, agua mágica... "por dios!" diría Charlie Brown. Cuanta tontería se le pueda ocurrir a uno, está a la venta.
Y lo peor de todo es que se está vendiendo como si fuera ciencia sólida y probada. "De eficacia probada y demostrada, al alcance de su mano"

En qué momento las ocurrencias y tonterías se volvieron ciencia válida y probada? En serio que manda que en pleno siglo XXI, la raza más avanzada del planeta haya sido conquistada por los mismos cuentos y aceites de serpiente de inicios del siglo pasado. No me cabe duda de que el siglo XXI va a ser recordado como el inicio de la nueva era: la nueva era del oscurantismo. El siglo donde la humanidad tiró por la borda todo su conocimiento científico y se dedicó a creerle sin cuestionamiento, a cuanto loco inventa una historia convincente y les pone una sonrisa de oreja a oreja. El siglo en que el aceite de serpiente le pateó el trasero a la ciencia.
Está bien. Hay cosas buenas que no vienen en pastilla. Algunos remedios caseros funcionan. Y es cierto que hay muchas cosas que no entendemos y no podemos explicar completamente.
Pero el hecho de que no se puedan explicar no las convierte en ciencia. Y mucho menos cuando de lo curioso se para a lo absolutamente ridículo.
Que la raíz de jenjibre puede mejorar las nauseas, es creíble. Que la limonada caliente ayuda para el dolor de garganta, cierto.
Pero ya cuando aparece un tipo cualquiera que agarra raíz de jenjibre y zacate de limón, los diluye al punto de que el principio activo se vuelve indetectable, y luego los vende como una poción mágica que cura los malestares asociados a todas las enfermedades que producen nausea, se despichó tere. Y cuando con toda la cáscara del mundo llama a fabricar agua mágica una ciencia, y tras de eso la gente hace fila para comprársela, es cuando uno sabe que algo en este mundo definitivamente no está bien.
Y el cuento no termina ahí. Porque alapar del local de agua mágica está todo el resto del circo pseudo-científico de este planeta. Cada personaje con su cuento y su terapia mágica "demostrada" que puede curar todos los males habidos y por haber. Cómo la demostraron, bajo qué condiciones estadísticas y con qué procedimiento es un misterio, pero la gente se lo traga completo: está demostrado y es ciencia porque el vendedor lo dice. En algún lugar de este planeta, Aristóteles, Peirce y Da Vinci se están revolcando en sus tumbas.

Es hora de que el mundo se deje de varas y empiece de nuevo a usar la cabeza. Hora de que la ciencia se amarre los pantalones y empiece a poner en línea al montón de charlatanes que venden piedras de río y zacate picado y se hacen llamar científicos. Es increíble. Hace 100 años si un charlatán llegaba a vender pócimas mágicas que no eran más que agua y azúcar, primero lo agarraba la policía, segundo entre todo el pueblo le quitaban hasta la ropa, y tercero iba a dar a la cárcel por fraude y estafa. 100 años después, los charlatanes andan sueltos, y más bien la gente los aclama como héroes.
Sabias palabras las de Charlie Brown. Por dios.