Aunque en Costa Rica sufrimos de ratos donde el Internet se pone insoportablemente lento, el problema nuestro es pequeño cuando se compara con el que sufre Estados Unidos. Tan serio es el problema, que los proveedores han empezado a buscar maneras de filtrar el contenido, lo cual ha generado todo un debate en torno a los derechos de los proveedores de decidir qué pueden y qué no pueden hacer los usuarios.En general, se maneja que un proveedor de servicios de Internet tiene que ser "net neutral". En otras palabras el negocio de un proveedor de servicios es transportar datos de un lado a otro: qué son esos datos y para qué son no le tiene que importar, ni tiene derecho a decidir si unos datos son mas importantes que otros o no.
Pero a nivel de proveedores y de ciertos sectores de la industria, se maneja lo contrario: el proveedor tiene la responsabilidad y el derecho de optimizar sus redes y de establecer una jerarquía de niveles de servicio.
Esto ha llevado a que en ciertos sectores se coloquen filtros o detectores de tráfico, que determinan qué se está transmitiendo y a partir de ahí lo dejan pasar o lo redirigen. Por ejemplo, un detector de tráfico de éstos puede ser programado para que los paquetes de bittorrent o de aplicaciones p2p no puedan pasar por los canales de más capacidad, y en cambio sean dirigidos a redes mas lentas. También existe la práctica de racionar el ancho disponible para ciertos sectores de la red, por ejemplo durante el día se recorta la capacidad de los sectores donde hay fundamentalmente clientes residenciales, y se le da mayor capacidad a los clientes empresariales
Por supuesto, los usuarios de estas redes no están contentos con la práctica, y están elevando quejas a la FCC al respecto.
Quién tiene razón, al fin y al cabo, en todo esto? Bueno, ambos tienen razón. Es cierto que datos son datos, pero también es cierto que hay usos de usos. Por ejemplo es evidente que alguien que esté utilizando el internet para que su negocio produzca debería tener prioridad sobre alguien esté pirateando películas o música. Y es que, desafortunadamente, los intercambios de material ilegal conforman una buena parte del consumo de ancho de banda de los proveedores. El volumen generado por las transacciones bancarias, por las páginas web, por el correo electrónico es realmente pequeño cuando se compara con el volumen de datos que se transmite en música, películas y software ilegal.
Al fin del cuento, pareciera que los proveedores en Estados Unidos no quieren seguir echándose pulsos con la FCC, y están adoptando una solución hasta cierto punto salomónica. Están estableciendo límites a la cantidad de datos que se pueden transmitir mensualmente. Cada usuario tiene derecho, por ejemplo, a pasar 250 Gb mensualmente por su conexión. Después de los 250 Gb, paga un excedente por Gb. Parecido a como se hace con los teléfonos: uno tiene cierta cantidad de minutos libres, y luego se paga por minuto adicional.
Pareciera ser la mejor solución hasta el momento, dado que hace que la gente lo piense dos veces antes de mandarse como loco a chupar películas, CDs y programas de televisión. Ponerle un costo a cada Gb transmitido, le da razón a la gente para pensarlo dos veces antes de ponerse a bajar cosas. Habrá que ver qué tal resulta, y si efectivamente llega a curvear la saturación de las redes de datos gringas.
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